La creatividad fugaz
Abrí la tienda online hace varios años para adornar lejos. Pronto otras tiendas online se interesaron por mi trabajo y comenzamos a vender allí. Algunas ferias, mercadillos solidarios y algunas tiendas también os ofrecían nuestros diseños a lo largo de España y Europa. Algunas publicaciones muy conocidas se llenaron de mis joyas. Yo no me lo podía creer. Llegamos a Japón, a Australia... Y de pronto la creatividad comenzó a escaparse ya que llegaron los tiempos de producción, los emails infinitos, las llamadas incluso domingos por la tarde y algunas incluso antes de desayunar... La creatividad y la ilusión no viven allí. Se escapan. Y así sucedió.
Tras semanas enteras sentada cada tarde mirando el mar, fotografiando piezas y no sintiendo absolutamente nada decidí que teníamos que cambiar algo. Me estaba equivocando.
Los diseños que salían de mi mesa creativa perdían identidad cuando llegaban a clientas de mano de personas con buen gusto que no eran capaces de transmitir a todas aquellas mujeres el valor de lo que tenían entre las manos. Algo estaba pasando y yo lo sentía.
Decidí parar y de un momento a otro cerramos redes y tienda. Era hora de sentarse bajo el sol y respirar. Solamente eso. Nada era tan urgente como desconectar de toda aquella espiral de prisas del mundo moderno. Del móvil, del ordenador e incluso de la cámara de fotos. Era hora de capturar en la retina, en el corazón y sentir. Simplemente sentir.
Entendí que era hora de dejar de crecer desmesuradamente. Se acabaron las tiendas de lejos, los mercados en que se mezclaban joyas con alma y bisutería a 5 euros. No era mi sitio. No encajaba allí. Y claro que, como muchos me dijeron, estaba dejando de ganar mucho dinero. Eso es cierto. Pero no podía permitir que joyas llenas de mi tiempo, de mi creatividad y mi vida entera se perdiesen en este mar de productos sin identidad. No estaba dispuesta a permitirlo.
Seguimos con nuestra tienda online y todo mejoró. Las redes ayudaron y cada clienta que se acercaba a nosotros nos hizo inmensamente feliz, pero seguíamos creciendo y vender online no funcionaba con mi vida de ahora. Abrir la web dos o tres veces al día y encontrar pedidos y pedidos era un regalo pero era demasiado para gestionarlo ahora ya que tengo otro proyecto entre manos que se está llevando el 80% de mi tiempo. Entonces decidí parar. Simplemente bajar el ritmo y seguir adornando a mujeres con piezas casi únicas muy poquito a poco.
Ahora me siento feliz y cerramos la tienda online temporalmente para ofreceros todo lo que hacemos en directo, en vivo, día a día y con todo el tiempo necesario. Los pedidos siguen llegando y poco a poco vamos hablando con vosotras, conociéndonos, os voy enseñando joyas y gemas... nos los estamos pasando muy bien. Gracias por acoger tan bien esta nueva manera de compartir.
Es necesario aprender a comprar de otra manera. La naturaleza necesita respeto y calma. La belleza efímera de una flor nos enseña que no se puede tener todo todo el tiempo a cualquier precio, y lo mismo pasa con nuestros tesoros.
Atentas que llega la primavera y en Sause estamos floreciendo...
